Hace poco, recién salieron a la venta, me compré unos pedales con potenciómetro Magene, tenía rato de no entrenar con potencia, sobre todo por el alto precio. Mi potenciómetro se averió hace años: lo había comprado usado y me duró poco. Magene fue la respuesta, pues sus pedales con potenciómetro en ambos pies, cuestan la mitad de cualquier otra marca y aún son más baratos que las opciones con lectura en el pie izquierdo solamente. Contaré aquí mi experiencia.

A diferencia de hace años, que era difícil interpretar los datos y aprovecharlos, hoy día tenemos herramientas de software y en las ciclocomputadoras que sirven de guía, muy útiles para mejorar la condición física, mejor dicho el VO2 máx y la resistencia, así como la velocidad, promedio y máxima. Además, si tienes un coach, la información le servirá para interpretar tu rendimiento y diseñar rutinas específicas, que al basarse en potencia, puedes seguir con facilidad.

De entrenar por sensaciones al entrenamiento científico

Me queda claro que gran parte del aumento de velocidad y el desarrollo de los ciclistas en el pelotón profesional, se deben a la transición del entrenamiento con recetas intuitivas de antaño y cardio, hacia una metodología sustentada en datos objetivos de potencia, y claro, nutrición. En apenas dos décadas, este enfoque científico ha revolucionado la forma en que los ciclistas entrenan y compiten.

Antes, entrenabas a base de sensaciones o esfuerzo percibido, luego basándote en pulsaciones —que, como hemos dicho en otro artículo, son imprecisas por variables— ¿Por qué no aprovechar esto? Daré un rodeo para ilustrarlo.

Hace quince años yo entrenaba en turbo trainer con los videos de The Sufferfest, creados por David McQuillen, que comprabas en línea y lo hacías con gusto, pues ofrecían entrenamientos estructurados con imágenes de carreras profesionales, con insertos de humor y música con el groove preciso, que eran muy motivadores. Se entrenaba por esfuerzo percibido en una escala del 1 al 10 —creo que me esforzaba de más—. Pero funcionaba. McQuillen creó una auténtica cultura del sufrimiento en el rodillo que se extendió por todo el mundo.

Todo cambió cuando se asoció con el entrenador Neal Henderson, quien introdujo el entrenamiento basado en FTP, (Functional Threshold Power), es decir, con potencia, que en aquella década de 2010, ya representaba el «debe ser». Pero los potenciómetros eran muy inaccesibles, al menos en México, y yo sentí cómo el tren del progreso me dejaba en el andén. Poco tiempo después aparecieron los smart trainers y Zwift, que democratizaron el acceso al entrenamiento con potencia. Finalmente McQuillen vendió The Sufferfest a Wahoo.

Entrenar por zonas: entender lo que haces

Pues bien, volvamos al presente. Equipado con los pedales Magene, ya no pedaleo mirando la velocidad, eso pasó a segundo plano. Me enfoco en la potencia que produzco al pedalear y eso es relevante. Debes entender que dependiendo de la zona de potencia y cardio con la que entrenes, en Garmin, zonas de potencia de 1 a 7 y de frecuencia cardíaca 1 a 5, estarás desarrollando diferentes capacidades, por ejemplo:

Zona 1: recuperación activa.
Zona 2 potencia: base aeróbica y resistencia.
Zona 3: tempo, desarrollo aeróbico sostenido.
Zona 4: umbral (FTP).
Zona 5: VO₂ máx, esfuerzos intensos y breves.
Zonas 6-7: potencia anaeróbica y neuromuscular, para sprints o ataques cortos.

Mientras que en las zonas de cardio:

Zona 2: la de recuperación o de resistencia en entrenamientos sostenidos.
Zona 3: Desarrollarás la condición aeróbica.
Zona 4: Umbral o threshold, el punto donde la producción de lactato comienza a exceder la habilidad del cuerpo para consumirlo y eliminarlo, entrenar en esta zona mejora la capacidad para sostener esfuerzos de alta intensidad.
Zona 4: la zona roja, que deberás evitar, a menos que estés en el esprint final de una competencia.

Dicho lo anterior, si trabajas con intervalos en el rodillo, con estrategias HIIT (High-Intensity Interval Training), o entrenamiento por intervalos de alta intensidad, es ideal para elevar el VO2 máximo, que es la capacidad para consumir oxígeno en el ejercicio, y el FTP, o umbral funcional de potencia. Esto se logra en el rodillo, mientras que las salidas a carretera, entrenando en la zona 2 de potencia, es el terreno perfecto para construir resistencia y fondo —lo que antes llamábamos «quema grasa».

Algo importante es que debes hacer una prueba para saber tu FTP como punto de partida, servirá para dosificar tus esfuerzos y medir periódicamente tu avance. Más del tema en Ciclismo, pulsómetros y potenciómetros.

Vuelta a la magia del rodillo (y un toque de Ozzy Osbourne)

Así que, armado de los pedales Magene, me vino una idea, desempolvé un antiquísimo turbo trainer magnético Minoura, que tenía arrumbado, uno de los primeros en aparecer hace una eternidad. Y regresé al rodillo sin otra herramienta que unas sesiones de intervalos que transcribí al Garmin —hubiera podido usar las que tiene en su biblioteca—. Tenía la opción de los videos del Sufferfest que conservo, pero, seguir las indicaciones en la pantalla del Garmin Edge —también una ciclocomputadora Magene C606 serviría—, y música de Ozzy Osbourne, me bastaron para darme unas buenas palizas, no necesité Zwift, la magia vino de los pedales.

Mecánica en vivo: Entender la potencia

Ya abordamos teóricamente esto en Transmisión de la bicicleta. Desarrollos, cambios y potencia, con fórmulas inclusive, ahora hablaré de vivirlo. La potencia es fuerza por velocidad, o torque por revoluciones —por cierto, por esto mismo, mi cadenciómetro quedó de más, el precio del potenciómetro en pedales incluye la cadencia—. Entonces, puedes encontrarte pedaleando a baja cadencia, fatigando tus músculos, y ver cómo al hacer un cambio o dos a piñones más grades, con mayor cadencia y menos fuerza, lograrás la misma potencia.

Por el contrario, y lo he visto mucho, hay gente que en plano, llega un momento en que va pedaleando como rehilete y el grupo se les va. Es el momento de hacer un cambio a piñones más chicos —o dicho correctamente, un desarrollo más largo— para utilizar más fuerza y aumentar la potencia, con lo cual alcanzarían más velocidad.

También se desvela la inercia, aquella de la primera ley de Newton, cuando arrancas en un semáforo, necesitas cierta potencia, y al rodar, la necesaria para avanzar disminuirá ¿es el momento de hacer un cambio a un desarrollo más largo como en los coches? Necesitas menos torque y vas a más revoluciones. Esto representa una curva de potencia al arranque, como en los autos, que no es tan relevante para nosotros, la que sigue sí lo es.

Curva de potencia en el tiempo

Luego, hay otra curva de potencia, que la verás en tu ciclocomputadora, la app de la misma o en Strava, es una gráfica con una curva descendente que muestra la potencia máxima que produces (eje vertical) y la que puedes sostener en el tiempo (eje horizontal), y es muy importante, pues es la que muestra tu capacidad de potencia, en un entrenamiento y en un periodo determinado.

Descubrir el equilibrio en el pedaleo

También entrenar con potenciómetro en ambos pedales me sirvió para darme cuenta de la enorme diferencia que hay en el pedaleo de ambas piernas, aunque esto es normal, en mi caso es mucho. Hace años adolezco de un problema en el pie derecho, y descubro que no solo me bajó de la bici en su momento, aunque en teoría lo superé, pedaleo con menos fuerza en esa pierna porque el cuerpo se protege a sí mismo debido a la lesión, además, hubo veces que pedaleaba casi exclusivamente con la pierna sana. Ahora puedo trabajar en ello, e inclusive revisar mi postura en la bicicleta o fitting, afinando la altura y avance del sillín para aumentar la potencia y eficiencia del pedaleo, para eso, los pedales con potenciómetro me parecen una gran herramienta.

Gráfica de potencia en cada pierna, la zona de circunferencia de la biela donde aplicas potencia y el ángulo que aplicas la mayor cantidad. Lo verás en vivo y como informe al final.

Los pedales con potenciómetro son una herramienta reveladora: te muestran lo que antes solo podías intuir y saca a la luz cosas que desconocías de ti mismo. Viendo las posibilidades que se abren, pienso que los pedales Magene fueron una inversión con buenas perspectivas de retorno en mejoras físicas, sin lugar a dudas y, gracias a su bajo precio relativo, todavía más.