Hace muchos años, poner componentes nuevos en la bicicleta te hacía sentir más rápido, y aún hoy sucede, pero es más fácil entender el concepto si te hablo de las bicicletas antiguas.

En aquel entonces no había muchas opciones en las tiendas. Comprabas una rueda libre —o sprocket, como la llamábamos— Regina Oro, con los mismos desarrollos que una Suntour o Shimano y sentías la bicicleta más veloz, y claro, si elegías un piñón pequeño de 13 dientes en lugar de uno de 14 lo eras en el plano.

Sin embargo, siendo el mismo número de pasos, resultaba el mismo esfuerzo cuando la rueda libre se traba al pedalear, ¿dónde estaba la ganancia? Como eran de fricción, tampoco se explica mucho la diferencia, no es como tener un mejor cambio indexado. Tal vez, la Regina Oro era más delgada, pero nada más. Sin embargo, lo sentías o lo creías y tu rendimiento mejoraba. Te motivaba.

Dos ruedas libres de fricción iguales en desarrollos, pero, la Regina Oro te hacía sentir más rápido. Si acaso, los cambios fueran más eficientes y más ligera al planear.

Luego, a diferencia de las bicicletas actuales con muchas velocidades, en ese tiempo había que cambiar el sprocket según la ruta para tener el rango de desarrollos necesario, o te destrozabas los riñones en las subidas, nadie hablaba de la «cadencia de pedaleo más eficiente»… o sí, pero no en los términos de hoy.

Lo mismo pasaba si ponías una cadena de titanio y ahorrabas unos gramos. No se hablaba de watts por kilo o de resistencia al rodado, elegías tubulares Clément, Hutchinson o Vittoria según el caché de la marca y tus ganas de gastar. Hoy la ciencia nos ha enseñado que hay llantas más rápidas que otras, o con más agarre, resistencia o durabilidad, pero cuestan más y sus cualidades justifican la inversión si quieres ser rápido o viajar seguro.

El efecto placebo

Hay un efecto placebo: te sientes más rápido al poner componentes, más allá de lo meramente objetivo y quizá realmente lo seas, por la motivación que eso genera. Y estar motivado es fundamental. Ya sea una bici nueva, un grupo mejor, ruedas, llantas, ropa o ciclocomputadora, te dan ganas de salir a rodar y disfrutarlos. En esto, la tienda de bicicletas es tu aliada. Podrías comprar en línea, sí, pero hay algo que falta y hablaré de ello.

Recién, Estefanía compró una bicicleta Basso en Enbiciados, al día siguiente fue a rodar con el club de la tienda para estrenar su flamante máquina, una ruta Ciudad de México–Teotihuacán–Desierto de los Leones. Ese día, rompió varios de sus PR (récords personales) en la misma cantidad de segmentos de Strava. ¿La bici es más rápida?, tal vez sí. ¿Cuenta más el ciclista o la bicicleta? Quizás la diferencia sea pequeña, tal vez grande. Pero estoy seguro de algo: la motivación de una bicicleta nueva —y mejor—, fue esencial para que superara sus límites una y otra vez.

Estrenando una bicicleta Basso
Estrenando la bicicleta Basso

Emiliano se hizo de una Cube Agree, y tanto sus comentarios como su rendimiento, dieron cuenta de la mejora. Aquí, sí, hay datos objetivos: una bicicleta más rígida que aprovechaba mejor la potencia impresa a los pedales, frenos de disco que le dieron seguridad en las bajadas. Y claro, la tonelada de entusiasmo que trae una bici que te encanta.

Otros miembros de club, y clientes de la tienda, también se han superado al cambiar de bicicleta o mejorar sus componentes, subir a fibra de carbono y sobre todo, las ruedas —una de las mejores inversiones para hacer una bicicleta más rápida—. Y ahí están sus números. También cuenta adquirir una bicicleta de tu talla y un fitting: rendirás más.

Nuevas tecnologías: resultados objetivos

La tecnología de las bicicletas ha evolucionado enormemente en materiales e ingeniería. Hasta los noventa del siglo XX, el proceso seguía siendo artesanal; en el siglo XXI, los fabricantes y equipos profesionales recurren a la ciencia, la fisiología, el diseño industrial y la ingeniería, El resultado: bicicletas más rápidas. Dopaje aparte, los teimpos en las carreras lo avalan, cada vez son más rápidas. Entonces, la inversión correcta, además de motivar, traerá ganancias objetivas.

Estudios de laboratorio y pruebas en ruta realizadas en Europa confirman que hay ruedas, rines y componentes que mejoran la eficiencia de la bicicleta. Hay casos en los que la durabilidad o la resistencia pesan más que la velocidad, y existen piezas que cubren ambos aspectos, pero cuestan más.

Como ya mencioné, la tecnología de llantas ha evolucionado, mucho. Hay opciones para todos: económicas, resistentes a pinchaduras, durables para entrenar y las ultrarápidas para competir. En montaña o gravel las hay para cada tipo de terreno.

En cuanto a los grupos de transmisión y frenos, hubo una época en que Campagnolo dominaba en el panorama profesional y los sueños de los ciclistas entusiastas, con los años, Shimano —y luego Sram—, a base de excelencia técnica e innovación, les arrebataron el reinado, dándonos a los ciclistas más opciones de optimizar la bici. Es, en efecto, una carrera de mercadotecnia, pero también de mejora constante.

La motivación

Lo que no cambia es el aspecto humano. Necesitamos motivación: para entrenar, para competir, o simplemente para pedalear al trabajo entre el tráfico. Con tantos distractores, es fácil perder el foco. Y también tenemos el deseo, las aspiraciones, reales y las que nos implantan con la publicidad.

Hay tiendas de todas clases que mueven nuestro deseo. Algunas deslumbran solo por sus productos; otras tienen alma. Y muchas tiendas de bicicletas son de esas. Puede deberse a su gente, al taller, a las historias que se cuentan y las que se viven sobre ruedas.

Puedes comprar en línea y rodar solo —esto último es algo natural en el ciclismo, sobre todo urbano—. Puedes entrenar en un rodillo frente a Zwift. Todo eso está bien, pero falta algo: la conexión con la naturaleza, la urbe, la gente, el riesgo, compartir, los piques y hasta presumir. Falta lo esencial: eso que te hace sentir vivo.

Enbiciados me gusta porque es de ciclistas en activo. Tienen una comunidad vibrante entre clientes y amigos de la bicicleta. Hacen rodadas, tienen un club ciclista, se proponen retos —como su próxima travesía de Ciudad de México a Oaxaca, por tercera vez—, y en competencias, y ganan algunas de ellas. Eso es un motor de motivación, de los grandes.

Ahí ves gente que comparte anécdotas, retos, consejos de entrenamiento, estrategias, experiencias rodando y sobre componentes, se comenta los campeones y se cultivan amistades. Cuidan y mejoran sus adoradas bicicletas en el taller —sí, los ciclistas queremos a nuestras bicicletas—. La tienda o el taller de bicicletas es una extensión del ciclismo, un espacio donde la motivación se aviva y renueva.