Yowamushi Pedal es, en el fondo, una historia sobre esa vieja discusión entre la máquina y quien la pedalea. También sobre los valores del ciclismo.

Hace poco, al escribir sobre Isaac Del Toro, viendo cómo ganó una etapa del Tour de Francia, me vinieron a la memoria escenas de Yowamushi Pedal, que primero fue un manga (historieta) y del que salió un animé o serie animada, hay otras en Japón como Over Drive y Minami Kamakura High School Girls Cycling Club.

Ya sabes, luego de hacer una búsqueda para tener datos, se me llenó el Youtube de sugerencias para ver la serie, es como cuando buscas dónde reparar un reloj y se te llena de anuncios de relojes cada video, todos los feeds de redes sociales y las noticias. Esto me pasó, en ambos casos, así que le di click a un capítulo y acabé dándole un repaso a esta añorable obra de arte visual.

No es casualidad que esta historia nazca en Japón. La bicicleta forma parte de la vida cotidiana del país y existe una sólida tradición de ciclismo de ruta, con carreras internacionales, grandes marcas de componentes, comenzando por Shimano, y una enorme cultura ciclista.

Yowamushi Pedal

La serie cuenta las andanzas de Sakamichi Onoda, un muchacho que ingresa a la escuela preparatoria. No tiene amigos ni le interesa la educación física y el deporte. Entonces se propone crear un club de animé para hacer amigos. Va a la escuela en bicicleta y semanalmente viaja con ella a otra ciudad para buscar mangas y animés. Sorprendentemente, el azar lo convierte en ciclista en un club.

No sé si es la cultura japonesa lo que propicia una actitud generosa hacia los demás, aunque dentro del ámbito ciclista aquí en México he visto lo mismo. Cuando otros ciclistas ven a Onoda rodar en su bicicleta «doméstica», reconocen su capacidad extraordinaria para pedalear, y se asombran de que pueda alcanzarlos aún cuando ellos van en bicicletas de ruta, además, tienen experiencia y entrenamiento. Sí, aquí tenemos el caso a favor de que lo que cuenta es el ciclista, si pedaleas constantemente, y más aún, si tienes los genes, podrás ir rápido en la bici que sea.

Así que, igual que lo he visto muchas veces, y mucho en Enbiciados, los personajes que Onoda va conociendo lo retan y a la vez lo apoyan. Lo invitan a participar en el club ciclista, pues, reconocen sus cualidades, aunque notan sus carencias técnicas y entonces le enseñan. Tal y como lo ves en los videos de Enbiciados en Youtube, es una generosidad que verás en muchos ciclistas que corren o participan en clubes, y que saben leer en el pedaleo de los otros.

Algo que me llamó la atención de esta serie animada, es que tiene muchos insertos sobre teoría del ciclismo y técnica. Cómo funcionan los desarrollos y cuándo usarlos, conducir la bicicleta y donde poner la vista, cómo pedalear correctamente y tener una buena postura, cuándo atacar, cuándo conservar fuerzas, y un largo etcétera. Lo que de suyo, ya es una invitación para verla, sobre todo por ciclistas nóbeles o quienes aspiran a serlo.

Conforme avanza, ahora vemos que lo que cuenta es la bicicleta, o mejor dicho la máquina en conjunto con el ciclista,  hay una bici correcta para cada actividad. A la larga, en un taller le ensamblan una bicicleta de ruta, prestada sin límite de tiempo, para entrenar y correr. Y claro, descubre la maravilla de la velocidad, la conducción y la facilidad para subir cuestas. Onoda, ahora se explica por qué sus amigos son tan rápidos. Sí, lo que vale es el ciclista, pero una bicicleta adecuada es magia pura, y en la carretera, no hay como la de ruta, más aún para las carreras.

También hay exageraciones, licencias poéticas si se quiere, algunos diálogos de muestra: «Debes aumentar tu cadencia 30 RPM en la subida», la realidad es que, cuando se va a tope, no es practicable. «Los pedales automáticos aumentan tu potencia al doble», bueno, no. Los pedales con calas aumentan la potencia hasta un 30% en determinadas condiciones, sobre todo cuando se pedalea a alta cadencia, como en los sprints, en el plano. También aportan seguridad y control en curvas y bajadas, pero, duplicar la potencia, ni hablar. «Cuánto has mejorado luego de un día de concentración», vamos, no. Sabemos que esto es duro, que lleva tiempo y un proceso, no mejoras en un día, y menos si estás agotado.

La emoción del ciclismo

Onoda, se ve a sí mismo descubriendo amigos gracias a la bicicleta —como ocurre en la realidad en el ambiente correcto—, admira a otros muchachos, encuentra quien lo ayude y lo reconozca, hay a quienes admira y le hacen desear ser como ellos. Pero más invaluable, es que pese a odiar la educación física y los clubes deportivos, descubre una pasión desmedida, —como ocurre en la realidad—, aprende a amar la bicicleta, al ciclismo. La emoción de dominar cuestas, grandes distancias, de volar a través del viento detrás de la estela de un velocista, superar el dolor, terminan por cautivarlo.

En la serie se plantea un viejo mantra con el que crecí: ¿Quieres ser bueno? compite y rueda con gente mejor que tú. O no te superarás. También deja ver que sobre la bici, siempre habrá piques, y que en ellos se planta la semilla de la pasión ciclista. Y, también debo hablar en lo personal de lo que me evoca del ciclismo en carne propia. A fin de cuentas, la serie narra muchas de las cosas que sé o las que he vivido sobre la bicicleta, y conecté con ella.

La vida real como animé. Tadej Pogačar e Isaac del Toro en la etapa 20 del Tour. Creado con IA.

Solidaridad y rivalidad se alternan. A mí, me regalaron mi primera ciclocomputadora digital —usada—. He regalado un casco, unos pedales, un desviador —usados—, una cámara nueva a media ruta, y no sé que más, he visto hacerlo a otros, por ejemplo, una bicicleta para Maximiliano de Enbiciados y otra que le ofrecieron prestada para competir. Porque te nace, quieres compartir las bondades del ciclismo y que el otro llegue o gane. Esperas que pueda llegar lejos con tu ayuda, cuando ves que vale. ¿Viste a Pogačar jalando a Del Toro como gregario? El propio Pogačar refiriéndose a Jonas Vingegaard dijo que fue su peor rival, y ahora lo considera su amigo.

Pero, cuando toca un sprint, o una escalada decisiva, le quieres comer el hígado al otro, al contrincante. Manda el corazón.

Onoda descubre que las bicicletas se corren con el corazón, y que no hay sudor que valga más la pena, que el que se transpira montado en un sillín. Que en la bicicleta domina el hambre, la de comer, la de llegar más lejos, más alto y más rápido.

Yowamushi Pedal nos recuerda algo que muchos ciclistas olvidan cuando empiezan a obsesionarse con cuadros de carbono, ruedas de perfil alto y componentes electrónicos. La bicicleta importa, claro que importa. Pero primero está quien la mueve, con quienes haces las rutas, tus rivales, compañeros y las amistades que forjas en el camino. El corazón siempre va antes que el carbono.

Si puedes, ve esa serie, es una joya. El estudio TMS Anime tiene canal oficial en Youtube y la playlist completa

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