Los datos y la información te ayudan a mejorar en la bicicleta, de otra manera es muy difícil, más aún si eres amateur o aficionado que va por su cuenta. La disponibilidad de datos ha hecho progresar a la ciencia deportiva y se nota en las mayores velocidades en las carreras profesionales.

La nada, así era antes

Voy a relatar desde el principio mi experiencia con las ciclocomputadoras y mi ansia para tener y reunir datos para mejorar en la bicicleta, que si coincide con la tuya, aunque sea en parte, me entenderás muy bien. Cuando comencé en el ciclismo de ruta no existía una forma de medir la velocidad ni la distancia que recorríamos —como le pasa a los ciclistas que aún no usan ciclocomputadora—, la estimábamos, pero nos salía mal la cuenta, siempre exagerábamos. Las subidas estaban ahí, las afrontábamos y ya, ¿pendiente, distancia, rampas? Uno no pensaba en eso, las subíamos con una relación 42-21, te reventabas los riñones y ya está. Luego se bajaban a toda leche como ahora, ¿a qué velocidad?, a toda leche, ya lo dije.

Sabíamos la distancia oficial entre ciudades —de centro a centro—, y eso bastaba. A veces, antes de las carreras teníamos el dato que los organizadores medían previamente con el odómetro de un coche, o que ya conocían. En una ocasión un amigo nos siguió en su moto en un descenso y midió nuestra velocidad. Antes de eso creíamos que bajábamos a más de 100 Km/H y nos decepcionamos cuando nos dijo que no superamos los 60, mató nuestra inocencia.

Cuando aparecieron los primeros odómetros mecánicos para bicicleta, tan pronto los vi en una vitrina, fui por uno. —sí, soy un baby boomer y nerd—. Saber la distancia era algo, combinado con un reloj, podías calcular la velocidad promedio al regresar. Hacerlo sobre la marcha, era un cálculo mental complicado, si tenías un reloj Casio con cronómetro era más fácil. Pero, si olvidabas poner en cero el contador, tomar la hora o encender el cronómetro, seguías en el vacío.

Sin una bitácora, hábitos metódicos y cálculos constantes, era lo mismo que nada, para efectos prácticos.

Odómetro de eje de bicicleta de los 80

La inocencia perdida


Pasé por velocímetros de aquellos con un sensor conectado mediante un cable y un imán en los rayos, y luego inalámbrico, entoces sabía en todo momento mi velocidad y distancia recorrida, más el tiempo de entrenamiento, pero sólo servían para ver los datos en ruta, no para analizarlos, para ello, había que capturar a mano las distancias y velocidades promedio en una hoja de cálculo. Eso lo resuelve hoy día una ciclocomputadora con su software.

Adquirí un reloj Timex con pulsómetro de banda de pecho, ahora sabía mi pulso durante el ejercicio, aunque leer y operar un reloj de pulsera en la bici es difícil. Había un problema, los datos eran irrelevantes para el análisis, pues no quedaban grabados más que el promedio, máximo y mínimo. Y ahí vienen las hojas de cálculo para llevar el registro. Aún había otro problema más serio: ¿cómo relacionabas los datos de cardio con el recorrido y en las subidas? Resultaba un poco inútil para crear una estrategia sin un coach.

Probé y reseñé muchas apps de ciclismo para el móvil así como ciclocomputadoras que usaban el GPS del móvil llevándolos emparejados mientras pedaleabas. Seré breve: no tiene caso. El GPS de los móviles no funciona bien para recorridos en bici y el teléfono no es práctico, no hay como un dispositivo dedicado.

El software lo es todo

Me voy a detener en la experiencia con el software, para discernir lo que le da su valor a las ciclocomputadoras modernas y que cuentan con uno bien diseñado y programado.

Hace 15 años, me hice de una Sigma ROX 9.0. Era un mundo nuevo, ahora tenía en una unidad compacta, altímetro atmosférico, lo que le permitía calcular las pendientes e informarte sobre la marcha, y la velocidad de ascenso. Traía pulsómetro de pecho, sensores de cadencia y velocidad con un sistema de radio propietario y cifrado, lo que evitaba que tu pulsómetro se conectara al aparato de otra persona, como pasaba con el Timex. Ya se podía entrenar por zonas de cardio mirando el display del aparato. Ofrecía mucha información mientras rodabas —no tanta como la que te da hoy día un Garmin—, guardaba en memoria los datos de los recorridos, pero no era GPS y no había plan de entrenamiento ni rutas prediseñadas.

Ciclocomputadora Sigma Rox 9.0
Ciclocomputadora Sigma Rox 9.0 de 2009, nació casi a la par de los Garmin Edge, usaba una estación de acoplamento, a la derecha, para conectarse y subir los datos a la computadora.

Lo más importante era que se podía conectar mediante una base y un cable a la computadora, para subir los datos de la ruta, siempre y cuando te acordaras de iniciar la grabación de la bitácora antes de arrancar, —venía con un sticker para la potencia de la bici con este recordatorio—. Y entonces sí, había algo nuevo, el Sigma Data Center.

Comparación de gráficas de rendimiento de ciclocomputadoras de 2010 vs 2025
A la izquierda, las gráficas de Sigma Data Center en 2010, a la derecha, lo que presenta Garmmin Connect Web en 2025 con datos de potenciómetro incluidos.

En la aplicación se listaban y desplegaba para análisis los recorridos almacenados en una base de datos en la computadora y en la nube (aún no se utilizaba este término) y generaba diferentes gráficas, de las cuales, la de arriba era muy interesante ¿lo has visto en Strava? Sigma mostraba la velocidad, cardio y muy importante, las subidas, correlacionaba los tres valores y te permitía analizarlo visualmente. También podías comparar entrenamientos y rutas. Pero claro, a toro pasado. Ya no tenías que usar la hoja de cálculo ni una bitácora. Un poco lo que hace Strava, pero faltaba algo.

El asunto es que durante años seguí renuente al GPS: «¿para qué lo necesito si sé a dónde voy y de dónde vengo?» Claro que, cuando apareció Strava me mantenía fuera de los segmentos, los PR, rutas de amigos… Me sostuve con el ROX muchos años, bendita tecnología alemana que hacía cosas durables. Tuve un GPS Garmin, un eTrex, me lo regaló un ciclista de montaña, pero este era un aparato localizador y no le vi uso práctico para la bici de ruta. A su vez, se lo regalé a un amigo montañista que se entusiasmó y vio una gran herramienta para él.

Localizador GPS

Al final, los inconvenientes que tuve con el Sigma Data Center, pues estaba desarrollado con Adobe Flex y no jala en Linux y tampoco en el móvil, lo que me obligaba a comprar una tablet nueva, me llevaron a buscar una solución más actual, fui por un Sigma 4.0 y a pesar de tener GPS, no me convenció, ni tampoco la app móvil Sigma Ride. Faltaban muchas funciones.

En el transcurso de los años, para mi segunda bicicleta,  adquirí ciclocomputadoras alternativas a la ROX y siempre encontré las mismas deficiencias: interfaces pobres y las apps móviles, su software acompañante, unas más carentes que otras, pobres en funciones para análisis, servicios en nube precarios o que cerraron y, en algún caso, hardware que dejaba mucho que desear.

Hace 15 años, cuando vi los primeros Garmin Edge, pensé que aportaban poco más que el GPS, no me empapé en su funcionamiento, tal vez no me los supieron vender entonces. Tampoco me decidí por Polar, me parecía demasiado costoso, probé una que me quisieron vender usada, no me convenció, creo que al mercado le pasó lo mismo. Y conste que los de Polar inventaron los pulsómetros de correa pectoral inalámbricos conectados a un reloj y luego a las ciclocomputadoras.

Llegué al punto de adoptar la filosofía de pedalear libre de datos, abrazar la pureza de rodar por el placer y el paisaje, recuperar la inocencia. Pero, ciertamente, mi motivación disminuyó porque generalmente entreno solo, perdí la condición física para rodar en grupo, pues abandoné los retos y los datos, la referencia que te da una ciclocomputadora. Sin referencias caí en una espiral conformista sumada a la edad que avanzaba. Descubrí con el tiempo, que donde rodaba a 30-34 Km/H, ahora lo hacía a 24, lo que me llevó al Garmin.

Ventajas del GPS, una experiencia real

Para la primera ruta de Enbiciados a Paso de Cortés hace muchos años, me tocó ir en la camioneta dirigiendo la rodada. Preparé un manual de ruta en PDF indicando los entronques y desviaciones; el perfil de las subidas señalando el kilómetro donde se ubicaban las rampas duras, dejando todo al aprendizaje de la ruta y la memoria de los ciclistas. Me cargué el mapa en la app OsmAnd y ahí vamos.

Sobre la ruta, mi celular perdió la señal, así que quedé a ciegas para poder indicar a los ciclistas la distancia faltante y calcular dónde ubicar la barredora para darles abastecimiento sobre la marcha. Es un truco difícil si no dominas la ruta como la palma de tu mano.

Con los GPS como el Garmin Edge, es pan comido, actualmente el Oso de Enbiciados traza la ruta o coge una que tiene grabada y la distribuye en el Whatsapp y el Strava del grupo, así los ciclistas equipados con ciclocomputadoras GPS lo suben a sus aparatos, no hay pierde. Tienen la ruta, el perfil de ascensos y algunos saben mediante Garmin Partner, dónde están ubicados con relación a otro ciclista.

Lo de hoy

La verdad es que muchas funciones y características son compartidas por ciclocomputadoras de alta gama de marcas, como Garmin (de la que tenemos una reseña),  Wahoo ELEMNT o Hammerhead Karoo que ahora fue adquirido por Sram —y que por ello, tristemente no tienen soporte para Di2, una desgracia—. Haciendo la investigación para elegir mi nuevo dispositivo, leí muchas opiniones en favor del mejor diseño de interfaz y facilidad de uso de Wahoo vs la configurabilidad, más funciones y mejor plataforma de Garmin.

Sigma Rox 9.0 vs Garmin Edge
La Sigma Rox 9.0 lado a lado con una Garmin Edge 540. La nueva viene con pantalla a color, con retroiluminación y campos de datos configurables, aquí se muestra la configuración que uso para ciudad, con pocos datos.

Hay varias opciones en la actualidad, de precios más contenidos, que ofrecen GPS para bicicleta como la Magene, pero, al escribir esto, no las conozco, ni su software y no las puedo evaluar para hacer una reseña propia, pero leí las de otros en línea, dicen que, sí, la Magene c606 podría pegarle a la Garmin Edge 840 con un precio de casi la mitad, pero, su GPS aunque jala no es GNSS/RTK como el Garmin y Wahoo, y solo es configurable mediante la app del móvil. A la hora de decidir mi inversión, me decanté por la marca Garmin y en mi reseña te digo lo que motivó mi elección.

Gráficas de velocidad y cardio superpuestas en Garmin Connect
En Garmin Connect en línea, y en el móvil, es posible superponer valores para analizarlos simultáneamente, en este caso, velocidad y cardio. Hay avances.

Algo que me mataba de la envidia cuando veía a otros ciclistas, era el montaje de las Garmin y las Wahoo proyectado hacia adelante del manubrio y centrado. Me comenzó a molestar el montaje sobre el manubrio de la mía, me parecía poco aerodinámico, y de hecho con el tiempo se desgastó y dejó de sostener bien el dispositivo. Anduve una temporada poniéndole una liga para que no se cayera, luego la arreglé con Plastiacero. Al principio cada fabricante tenía sus diseños de montaje, muchos, más desafortunados que otros; con o-rings, cinchos, y cintas atornillables… Al final al hacerme de una Garmin tuve lo que quería, igual que muchos fabricantes que hoy día, que lo copian o tal vez paguen una licencia de patente.

Montajes de ciclocomputadoras
Montajes de ciclocomputadoras antiguas y básicas junto al de Garmin.

Llego al final, ¿te recomendaría usar una ciclocomputadora que mida distancia, velocidad, cardio y tiempo? Si haces ciclismo deportivo, lo recomiendo, pero como pudiste leer, hoy, es un poco inútil habiendo opciones inteligentes. Para subir de nivel, prepararse para largas rutas, grandes fondos o carreras y a la hora de realizarlas, una ciclocomputadora con la capacidad de llevar un registro sería importante, pero no me quedaría ahí, en nuestro tiempo, para este nivel, adquiere un buen GPS.

Actualización: A la larga, Enbiciados comenzó a vender Magene, la probé para evaluarla y me encantó, cambié la Garmin por una C606 de esta marca.