Para mí, usar el casco para pedalear es algo indispensable e impensable subir a la bicicleta sin él en mi cabeza. No solo por seguridad, sino por identidad. Alguna vez que visité a los Enbiciados me lo quité y lo olvidé, antes de llegar a la esquina, tuve que regresar, me sentí desnudo. Eso de rodar sintiendo la libertad del aire corriendo en el cabello, es una sensación que perdí hace mucho. Al contrario, me incomoda.

Por otro lado, persisten quienes en el mundo van contra el uso del casco y otros que en muchas partes promulgan leyes para hacerlo obligatorio. Esta reflexión viene a cuento porque recientemente en Inglaterra cuestionaron fuertemente a Chris Boardman, campeón de la hora y actual dirigente de la promoción de la bicicleta urbana y la seguridad ciclista, porque fue retratado en una ciclovía, acompañando niños sin llevar un casco puesto y él dijo que viajando despacio por un carril confinado, no era necesario.

Chichonera antigua. Solía llevarse debajo del gorro ciclista.

Uso casco desde que corría en bici, primero uno de gajos o chichonera, debajo de la cachucha ciclista, que hay que decirlo, servía para maldita la cosa. Luego adquirí uno de los primeros cascos Giro de espuma de poliuretano, que en lugar de una carcasa de policarbonato, estaban cubiertos con licra. Lo tuve mucho tiempo como recuerdo. Y como dije, este equipamiento me resulta vital.

No es por temor, lo siento como una parte esencial de mi yo ciclista. Que, por otro lado, sí, he roto dos o tres en igual número de caídas o accidentes, y no sé, si en caso de no llevarlo puesto, el resultado habría sido otro.

Así era el primer casco rígido que usé, con cubierta textil.

He tenido muchos cascos, pues además de los mencionados, los reemplazo por lo menos cada tres años, tengan etiqueta de caducidad o no.

Hará quince o veinte años que rodaba con un amigo que no lo usaba por principios, vieja guardia a más no poder, así lo tengo registrado en fotos. Cuando íbamos a entrenar al autódromo, con frecuencia otros ciclistas le gritaban: «El casco», «usa casco», y él los ignoraba, a veces olímpicamente, otras con desdén y hasta hartazgo.

Hasta que una vez, rodando en su compañía, un coche me aventó, rodé con todo y la bicicleta —que quedó intacta, encima de mi persona— sobre el cofre del auto y caí de cabeza al pavimento, salí más o menos ileso. El casco quedó estrellado y con la mitad de espesor en el área del golpe. Su cara de asombro sosteniendo el casco fue proverbial. A la siguiente, vino a rodar luciendo un casco Bell nuevo en la cabeza. Ambos estrenamos.

En mi ciudad el casco no es obligatorio, veo muchos propietarios de bicicletas usarlo, tal vez la mayoría, por voluntad propia y sensatez. Sin embargo, los usuarios del sistema de bicicletas compartidas, los mensajeros, repartidores y gente mayor no lo utilizan. Tengo una vecina a la que veía cargar un casco ciclista sin la bici, cuando le pregunté, me dijo que era usuaria del sistema Ecobici. Algunas veces más, he visto casos así, pocas.

No es lo mismo en el ciclismo deportivo, el de montaña, el de ruta, el de pista y el triatlón, donde te expones más por la velocidad y el terreno, en ese caso, el casco va sí o sí, habiendo especialidades como el Down Hill y el Enduro, donde inclusive se usa completo con mentonera o protección para mentón —los llaman full-face—. En ciudad se transita más lento, por ello sus detractores, dicen que un vehículo automotor hace más daño que una caída, pero, caída es, y más vale proteger tu cabeza. La función del casco es amortiguar el golpe y disipar la energía cuando se revienta.

La Internet está llena de páginas y sitios en contra del uso del casco y postulados como que «desincentiva el uso de la bicicleta», o teorías de la conspiración ta disparatadas como las terraplanistas. Dicen que «en Países Bajos no se usa», sí, pero Ámsterdam está cubierta de ciclovías, calles exclusivas para pedalear y se usan bicicletas esencialmente lentas. Para mí, el casco es un signo de identidad ciclista y ese es el punto que cierra la discusión.

Cómo elegir un casco para ciclista

Lo primero que debes saber, es que hay una certificación, etiquetada como CE, seguida de CPSC 120, si su origen es Estados Unidos, y en los cascos importados desde Europa, va seguida de EN-1078 para adultos y EN-1080 para niños. Si tienen la etiqueta, puedes estar seguro de que un casco económico ofrecerá la misma protección que uno de gama alta, aunque estos últimos pueden traer características extra.

Etiquetas CE en cascos de bicicleta de marcas reconocidas

La segunda capa de protección, es la de los cascos equipados con MIPS, que es un sistema que teóricamente protege la cabeza contra esfuerzos de rotación. Sube el precio sensiblemente.

No compres cascos sin certificar, de origen dudoso o falsificaciones de modelos de alta gama, puedes estar tirando tu dinero y corriendo riesgo. En la Web hay mucho de esto. Prefiere cascos de marcas reconocidas en tiendas de bicicletas establecidas como Enbiciados.

Ya dije que el casco tiene mucho que ver con la identidad ciclista, también con la moda y, ya que estás metido en esto, con estatus. Los modelos de gama alta pueden costar mucho dinero, a cambio ofrecen mayor ligereza, mejores sistemas de sujeción, mejor ventilación, aerodinámica, sujeción para portar las gafas en ellos y actualidad —al final, también la mercadotecnia cuenta— y hasta refuerzos de fibra de carbono. Así que, a la hora de comprarlo, importa tu nivel competitivo, tu presupuesto y tu gusto. Para uso urbano, un casco básico es el ideal, pero cuenta lo dicho arriba, y para ello hay muchas gamas de donde escoger.

Los cascos de montaña y urbanos tienen visera, los de ruta no. Te protege del Sol y la lluvia en los ojos, pero en la posición de ruta, estorba la visión. Para pista y triatlón suelen ser optimizados para aerodinámica, inclusive cerrados con visor.

Es muy importante que lo compres en una tienda física, pues no solo debes probar tu talla, la forma cambia entre modelos y fabricantes, así que algunos serán más redondos y otros más ovalados, debes checar cuál se acomoda a tu cabeza cómodamente.

Y algo que se olvida con frecuencia es probarlo con gafas deportivas, para ver que ajusten bien entre sí.

El casco estrella Enbiciados en 2025: Kask Elemento, con insertos de fibra de carbono

Cómo usarlo

Se debe colocar de modo que quepan dos dedos entre el casco y las cejas, muy arriba no protegerá tu frente, muy abajo estorba la visión y desprotege tu nuca.

Ajusta el mecanismo de sujeción interno que generalmente trae un dial para ello, de forma que no se mueva, pero no tanto que corte la circulación de tu cuero cabelludo.

He visto personas, sobre todo mujeres que usan una gorra de beisbol debajo del casco, seguramente para protegerse del Sol —probablemente para no asolearse la cara—, esto no debe hacerse, porque el casco no se asienta bien en la cabeza limitando su función y se corta la ventilación, es muy importante llevar la cabeza fresca mientras haces ejercicio. Para protegerse del Sol, lo mejor es utilizar gafas deportivas o crema protectora solar.

A pesar de lo anterior, cuando llueve suelo usar una cachucha ciclista para proteger mis gafas de la lluvia, pues uso casco sin visera. En este caso, la tela de la cachucha es delgada, con lo que ajusta mejor, la es visera pequeña y puede doblarse hacia arriba, si llueve, la ventilación no es problema. No por nada, la cachucha ciclista está diseñada para su propósito.

No lo uses para guardar tus guantes, pueden contaminarlo.

Mantenimiento

Los cascos pueden venir con etiquetas indicando las instrucciones de limpieza o incluso traerlas pegadas en el interior. Es muy importante mantenerlo limpio.

Si no leíste la etiqueta, te lo digo: La carcasa se limpia con un paño húmedo, o si es indispensable, con jabón de manos neutro que no lo dañe químicamente. Nunca uses detergentes y menos, solventes.

Los cojines se llenan de sudor, y con el tiempo acumulan bacterias y malos olores. Están sujetos con velcro. Así que retíralos y lávalos periódicamente con jabón suave o neutro. Puede ser que con el tiempo el pegamento que sujeta el velcro al casco se despegue, si ocurre, en papelerías grandes venden velcro autoadhesivo, hay en piezas pequeñas o puedes recortarlas a la medida antes de pegarlas al casco.

No lo dejes caer, ello puede provocar grietas en el poliuretano que disminuyan su capacidad protectora. Casco golpeado, casco cambiado.

El uso, el sudor, el calor y la radiación solar, con el tiempo, merman la capacidad de absorber golpes de la espuma de poliuretano, debilitan el adhesivo de la carcasa de policarbonato y la carcasa misma. Así que, lo especifique o no el fabricante, cámbialo de cada tres a cinco años, dependiendo de la frecuencia de uso que le des.

Y por último, una insistencia: casco golpeado, casco cambiado.